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¿LÁSER PARA TERAPIA?
En esta terapia se utiliza exclusivamente el láser blando. La luz del láser, contrariamente a la luz de una bombilla, está formada por energía de una misma longitud de onda, mientras que la luz ordinaria, la conforman formas de energía diferentes (luz verde, roja, etc.). Los diversos colores de la luz, resultan de las diferencias de longitud de onda de la luz emitida. La unidad para esta longitud de onda es el nanómetro (nm). Dentro del espectro terapéutico del laser blando, se utiliza casi exclusivamente la luz del espectro rojo, ya que éste posibilita la penetración en los tejidos y es indispensable, por ejemplo, para estimular un punto de acupuntura situado en una capa profunda. La luz verde o azul, se refleja inmediatamente al contacto con la superficie de la piel, por eso no serviría. La luz roja o infrarroja, por el
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contrario, posee, por decirlo así, una “ventana”, a través de la cual la luz puede penetrar hasta las capas más profundas.
Las investigaciones del Dr. Nogier en Francia proseguidas, entre otros, por Bahr, Elias y Reininger, constataron que la eficacia del láser infrarrojo aumenta, cuando la luz del láser no se emite de forma continuada, es decir cuando la emisión se entrecorta. En el sentido de encendido, apagado, el encendido de la emisión de luz se interrumpe repetidas veces por segundo. El número de veces de encendido y apagado, se denomina frecuencia, especificado como hondas hertzianas (Hz).
Aplicaciones del láser terapéutico:
Favorece la cicatrización Regenera los tejidos Alivia los dolores Acupuntura sin dolor
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