Aplicando suaves impulsos eléctricos, sin dolor, se va relajando la musculatura. El tratamiento, llevado a cabo por uno de nuestros osteópatas, se comienza colocando el maxilar inferior en la mejor posición posible. En caso necesario, se realiza paralelamente una terapia neural o psico-quinesiología. Después de tomar el molde de los dientes, se elabora una férula reguladora, que deberá controlarse y ajustarse periódicamente. Una vez conseguida la correcta oclusión maxilar, para estabilizarla y fijarla, si es necesario, se incorpora una prótesis dental, o bien se realiza un tratamiento de ortodoncia holística.




